El equipo de Ischia no podía con los rosarinos pero volvió a aparecer el juvenil a tres del final para decretar un triunfo clave en la Bombonera para seguir en la lucha. Viatri, una de las figuras, había puesto en ventaja a los locales, mientras que Zelaya marcó el empate transitorio. Ahora esperan una manito de Racing, que juega contra San Lorenzo.
Venía dulce Boca. La victoria en el Superclásico el domingo pasado le dio un envión anímico muy importante para lo que queda del Apertura y para lanzarse de lleno a la caza del Ciclón . La Bombonera bañada de sol veía una vez más a uno de sus hijos pródigos: Juan Román Riquelme, después de estar en duda, salía a la cancha para comandar al equipo de Ischia ante Rosario Central.
Todo fácil hizo Boca en los primeros minutos del primer tiempo. Ordenado con Battaglia cortando pelotas en la mitad de la cancha, con Riquelme manejando los tiempos y con Viatri picante en el área. Poco le costó llegar con peligro al área de Rosario Central. A los 3, Viatri, de cabeza, hizo revolcar al arquero Broun que contuvo en dos tiempos. Y a los 7 nomás , el equipo de Ischia abrió el marcador en la Bombonera. Centro de Román desde la derecha, Viatri les gana en el salto a los centrales Ribonetto e Ithurralde, y con el parietal izquierdo, de pique al suelo, contra el palo, estableció el 1-0 para Boca.
Automáticamente después del gol Boca se relajó. La presión de Dátolo por izquierda no era la misma, tampoco Calvo pasaba al ataque por la derecha. El mismo Riquelme se tomó un descanso dentro del partido. Morel fue el único que mantuvo la intensidad por su lateral.
Pero a pesar del quedo de Boca, Central poco pudo hacer en el primer tiempo de la Bombonera. La jugada más peligrosa para el equipo de Alfaro fue una desinteligencia entre Calvo y el arquero Javier García, que casi termina en blooper ante el asedio de Emilio Zelaya. Intentó Jesús Méndez hacerse dueño del equipo en el medio, pero sin compañía e impreciso el volante pereció en sus intenciones.
Alfaro mandaba a su equipo a presionar bien arriba. Pero la columna vertebral de Central estaba desarticulada desde el fondo hasta arriba. Danelón, devenido en lateral izquierdo para dejarle su lugar a Bogino, no encontraba su lugar en la cancha y Noir era una amenaza constante a sus espaldas. Zarif no pesaba por derecha, Borzani siempre encima de Riquelme se olvidó de jugar, y Gervasio Núñez y Vizcarra no se conectaron ni una vez para tocar y asistir a Zelaya. Sobre el cierre casi aumenta Boca con una escalada de Vargas por derecha que terminó con Broun quitándole el gol de los pies a Riquelme en el área.
Fuente: www.ole.clarin.com
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